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Ganadora de dos Óscar en la década de los setenta y prácticamente retirada desde los años noventa, Jane Fonda vuelve a ofrecer una interpretación a la altura de su currículum en "¿Y si vivimos todos juntos?", en la que recupera sus nociones de francés al lado de Geraldine Chaplin, Guy Bedos, Claude Rich y Daniel Brühl.
Dirigida por Stéphane Robelin, "¿Y si vivimos todos juntos?" reivindica con tono de comedia una causa muy grave: lo difícil que es envejecer dignamente en una sociedad cada vez más proclive a encerrar a sus mayores en residencias de ancianos. La propia pregunta del título es lo que se proponen los protagonistas de esta producción francoalemana.
Título: ¿Y si vivimos todos juntos?
Título original: Et si on vivait tous ensemble?
Dirección: Stéphane Robelin
Guión: Stéphane Robelin
País: Francia, Alemania
Año: 2011
Duración: 96 min.
Género: Comedia
Reparto: Guy Bedos, Daniel Brühl, Geraldine Chaplin, Jane Fonda, Claude Rich, Pierre Richard, Bernard Malaka, Camino Texeira, Gwendoline Hamon, Shemss Audat, Gustave de Kervern, Stéphanie Pasterkamp, Philippe Chaine
Distribuidora:Golem Distribución
Productora: Studio 37, Rommel Film, Films de la Butte, Les, Manny Films
Casting: Aurélie Avram
Coproducción: Frédérique Dumas-Zajdela, Peter Rommel
Departamento artístico: Alain Delgrange, Lisa Mazé, Stephanie Angrand
Departamento editorial: Adélaïde Basson, Elie Akoka, Laura Froidefond, Philippe Akoka
Departamento musical: Astrid Gomez-Montoya, Rebecca Delannet
Dirección: Stéphane Robelin
Efectos visuales: Thibaut Granier
Fotografía: Dominique Colin
Montaje: Patrick Wilfert
Producción asociada: Cédric de Saint-Jouan, Nicolas Lesoult
Sonido: Benjamin Lécuyer, Charles Pouchayret, Patrick Ghislain
Vestuario: Jurgen Doering
SINOPSIS:
Annie (Geraldine Chaplin), Jeanne (Jane Fonda), Claude (Claude Rich), Albert (Pierre Richard) y Jean (Guy Bedos) son amigos desde hace más de 40 años. Pero, cuando la memoria falla, el corazón se descontrola y aparece el fantasma de la residencia de ancianos, se rebelan y deciden irse a vivir juntos. A todas luces, una locura. Sin embargo, aunque la falta de espacio moleste y despierte viejos recuerdos, empieza una genial aventura: compartir casa a los 75 años.
El francés Stéphane Robelin ha tardado seis años en rodar una segunda película, tras "Real Movie" (2004). "¿Y si vivimos todos juntos?", original comedia que tiene en su elenco a la estadounidense Jane Fonda, junto a los europeos Guy Bedos, Daniel Brühl, Geraldine Chaplin, Claude Rich y Pierre Richard, y narra la decisión de cuatro ancianos, amigos durante décadas, de convivir bajo el mismo techo como alternativa a la decadencia física y la amenaza de la residencia de la Tercera Edad. Este fin de semana se estrena en España.
Stéphane Robelin habla sobre "¿Y si vivimos todos juntos?"
- ¿Cómo se le ocurrió una trama tan poco convencional para la película?
Siempre había soñado con reunir a varios actores legendarios en una película coral que tuviera que ver con la familia y la amistad. Además, me interesa mucho el tema de la dependencia y de los mayores, que no suele tocarse en el cine. Al empezar a escribir el guion, recordé a mis abuelos cuando yo era adolescente y cómo empeoraba su salud. Mis abuelos no sabían cómo enfrentarse a la situación porque nadie les había preparado para algo así. Me inspiró para escribir una historia sobre un grupo de amigos que deciden vivir juntos.
- ¿Cómo desarrolló el proyecto y cómo encontró a los actores?
Me gusta empezar un guion con algunos actores en mente, pero el reparto original cambió durante los años de desarrollo por cuestión de disponibilidad. Solo Claude Rich estuvo siempre, desde el principio; los otros actores se unieron a él durante las diferentes etapas de la escritura. Tuvimos que esperar cuatro años antes de empezar a rodar en 2010. Al principio, la idea de una película acerca de gente mayor y el hecho de que yo era muy joven desanimó a nuestros socios financieros, pero cuando les convencimos, se enamoraron del proyecto.
- ¿Cómo convenció a los actores, sobre todo a Jane Fonda?
Considero a Jane Fonda como una gran actriz (solo hace falta pensar en Klute y El regreso), conocida por su activismo político y su fuerte personalidad. Hacía casi 40 años que no había trabajado en Francia, desde Todo va bien, de Jean-Luc Godard, pero habla francés con soltura y decidimos probar suerte. Le gustó el guion, la idea de rodar con Géraldine Chaplin y otros conocidos actores franceses. Mi productor Christophe Bruncher la sedujo mandándole unas cartas preciosas hasta que firmó el contrato. Jane se unió al reparto más tarde, después de Claude Rich, Géraldine Chaplin, Guy Bedos y Pierre Richard. Me hizo muy feliz poder contar con la presencia de Pierre Richard. Sus comedias fueron una parte importante de mi infancia, y ha sido un gran honor trabajar con él. Le atrajo la posibilidad de hacer una interpretación más reservada, centrada sobre todo en las emociones y no tanto en los chistes.
- ¿Cómo juntó a los actores para que formaran una comunidad?
La legendaria actriz Jane Fonda, el humorista Guy Bedos, el gran Claude Rich, el actor cómico de mi niñez Pierre Richard y la muy “chaplinesca” Géraldine Chaplin, todos son muy diferentes. Reunirlos representaba un reto, entre otras cosas porque no se conocían de nada. La primera reunión en París antes del rodaje fue muy positiva, se llevaron bien porque todos son muy generosos y, en muchos puntos, compatibles. Como joven director, era feliz de ver el respeto que sentían el uno por el otro, y sobre todo por Jane Fonda. No tardaron en estar cómodos, lo que ayudó a crear la dinámica del grupo.
- El personaje al que da vida Claude Rich sigue siendo un seductor y no está dispuesto a perder la sexualidad. ¿Tenía especial interés en enseñar esta vertiente de la vejez?
Todos somos seres sexuales, el deseo nos guía mientras estamos vivos. Claude (Claude Rich) encarna la búsqueda sexual de los mayores, pero en la relación entre Jane Fonda y Daniel Brühl también hay cierta ambigüedad sexual. Por eso quería al menos una secuencia de amor en la película: cuando vemos a la pareja interpretada por Géraldine Chaplin y Guy Bedos reconciliarse después de una discusión y hacer el amor.
- ¿Cómo enfocó el humor en la película?
La vida en una comunidad como la que describo puede ser trágica y cómica a la vez. Todo el humor en la película nace de las dificultades que presenta la vida en común y de lo que significa envejecer. Siempre hay una pequeña catástrofe esperando a la vuelta de la esquina, y las situaciones divertidas en la comunidad de viejos amigos aparecen espontáneamente. No me gusta el humor obvio del que hacen gala ciertas películas. Prefiero que el humor se base en algo misterioso, sutil.
- ¿Cree que compartir una casa con amigos es una buena solución para el problema de la vejez? ¿Los personajes lo hacen por idealismo o por necesidad?
Vivir en comunidad puede ser una aventura maravillosa. Mucha gente de la edad de mis personajes ha vivido experiencias similares en el idealismo comunitario de los setenta. Las personas de esa generación soñaban con pasar la vejez debajo del mismo tejado que sus amigos, pero muy pocos lo llevaron a la práctica. Personalmente, me gustaría hacerlo, pero soy consciente de que pueden surgir muchas dificultades.
- ¿Cómo se convirtió en director?
De joven me encantaban las películas de Bertrand Blier por su innovación y libertad en la narración. Soñaba con explorar la libertad que demostraba tener Blier y experimentar con situaciones surrealistas, contar historias con originalidad a mi manera. Cuando estudiaba Cine en Niza, me empezaron a interesar las comedias italianas de los sesenta y de los setenta de Ettore Scola, Dino Risi, Marco Ferreri y, más tarde, Nanni Moretti. Actualmente me gusta mucho Pedro Almodóvar. No me limito a un solo género cinematográfico, disfruto tanto con un thriller estadounidense perfectamente construido como con una película de arte y ensayo lenta y misteriosa. Soy un espectador muy abierto.
abcguionistas con información de GOLEM
Siempre había soñado con reunir a varios actores legendarios en una película coral que tuviera que ver con la familia y la amistad. Además, me interesa mucho el tema de la dependencia y de los mayores, que no suele tocarse en el cine. Al empezar a escribir el guion, recordé a mis abuelos cuando yo era adolescente y cómo empeoraba su salud. Mis abuelos no sabían cómo enfrentarse a la situación porque nadie les había preparado para algo así. Me inspiró para escribir una historia sobre un grupo de amigos que deciden vivir juntos.
- ¿Cómo desarrolló el proyecto y cómo encontró a los actores?
Me gusta empezar un guion con algunos actores en mente, pero el reparto original cambió durante los años de desarrollo por cuestión de disponibilidad. Solo Claude Rich estuvo siempre, desde el principio; los otros actores se unieron a él durante las diferentes etapas de la escritura. Tuvimos que esperar cuatro años antes de empezar a rodar en 2010. Al principio, la idea de una película acerca de gente mayor y el hecho de que yo era muy joven desanimó a nuestros socios financieros, pero cuando les convencimos, se enamoraron del proyecto.
- ¿Cómo convenció a los actores, sobre todo a Jane Fonda?
Considero a Jane Fonda como una gran actriz (solo hace falta pensar en Klute y El regreso), conocida por su activismo político y su fuerte personalidad. Hacía casi 40 años que no había trabajado en Francia, desde Todo va bien, de Jean-Luc Godard, pero habla francés con soltura y decidimos probar suerte. Le gustó el guion, la idea de rodar con Géraldine Chaplin y otros conocidos actores franceses. Mi productor Christophe Bruncher la sedujo mandándole unas cartas preciosas hasta que firmó el contrato. Jane se unió al reparto más tarde, después de Claude Rich, Géraldine Chaplin, Guy Bedos y Pierre Richard. Me hizo muy feliz poder contar con la presencia de Pierre Richard. Sus comedias fueron una parte importante de mi infancia, y ha sido un gran honor trabajar con él. Le atrajo la posibilidad de hacer una interpretación más reservada, centrada sobre todo en las emociones y no tanto en los chistes.
- ¿Cómo juntó a los actores para que formaran una comunidad?
La legendaria actriz Jane Fonda, el humorista Guy Bedos, el gran Claude Rich, el actor cómico de mi niñez Pierre Richard y la muy “chaplinesca” Géraldine Chaplin, todos son muy diferentes. Reunirlos representaba un reto, entre otras cosas porque no se conocían de nada. La primera reunión en París antes del rodaje fue muy positiva, se llevaron bien porque todos son muy generosos y, en muchos puntos, compatibles. Como joven director, era feliz de ver el respeto que sentían el uno por el otro, y sobre todo por Jane Fonda. No tardaron en estar cómodos, lo que ayudó a crear la dinámica del grupo.
- El personaje al que da vida Claude Rich sigue siendo un seductor y no está dispuesto a perder la sexualidad. ¿Tenía especial interés en enseñar esta vertiente de la vejez?
Todos somos seres sexuales, el deseo nos guía mientras estamos vivos. Claude (Claude Rich) encarna la búsqueda sexual de los mayores, pero en la relación entre Jane Fonda y Daniel Brühl también hay cierta ambigüedad sexual. Por eso quería al menos una secuencia de amor en la película: cuando vemos a la pareja interpretada por Géraldine Chaplin y Guy Bedos reconciliarse después de una discusión y hacer el amor.
- ¿Cómo enfocó el humor en la película?
La vida en una comunidad como la que describo puede ser trágica y cómica a la vez. Todo el humor en la película nace de las dificultades que presenta la vida en común y de lo que significa envejecer. Siempre hay una pequeña catástrofe esperando a la vuelta de la esquina, y las situaciones divertidas en la comunidad de viejos amigos aparecen espontáneamente. No me gusta el humor obvio del que hacen gala ciertas películas. Prefiero que el humor se base en algo misterioso, sutil.
- ¿Cree que compartir una casa con amigos es una buena solución para el problema de la vejez? ¿Los personajes lo hacen por idealismo o por necesidad?
Vivir en comunidad puede ser una aventura maravillosa. Mucha gente de la edad de mis personajes ha vivido experiencias similares en el idealismo comunitario de los setenta. Las personas de esa generación soñaban con pasar la vejez debajo del mismo tejado que sus amigos, pero muy pocos lo llevaron a la práctica. Personalmente, me gustaría hacerlo, pero soy consciente de que pueden surgir muchas dificultades.
- ¿Cómo se convirtió en director?
De joven me encantaban las películas de Bertrand Blier por su innovación y libertad en la narración. Soñaba con explorar la libertad que demostraba tener Blier y experimentar con situaciones surrealistas, contar historias con originalidad a mi manera. Cuando estudiaba Cine en Niza, me empezaron a interesar las comedias italianas de los sesenta y de los setenta de Ettore Scola, Dino Risi, Marco Ferreri y, más tarde, Nanni Moretti. Actualmente me gusta mucho Pedro Almodóvar. No me limito a un solo género cinematográfico, disfruto tanto con un thriller estadounidense perfectamente construido como con una película de arte y ensayo lenta y misteriosa. Soy un espectador muy abierto.
abcguionistas con información de GOLEM
29/05/2012 19:19:19
CRITICA:
¿Y si vivimos todos juntos? coincide en la cartelera española con ‘El éxótico hotel Marigold’, otra película que aborda las peripecias de un grupo de mayores que deciden juntarse para pasar los últimos años de su existencia. En ambos casos nos encontramos con cintas corales que mezclan drama y comedia para hablarnos de unos ancianos que se resisten a morir en vida. A diferencia del filme británico, los abuelos protagonistas de la cinta de Stéphane Robelin están vinculados por una vieja amistad.
Los cinco protagonistas, dos parejas y un hombre, deciden vivir juntos en la casa de uno de ellos para superar en compañía sus achaques de salud y disfrutar del cariño que todos se tienen. Sin embargo, la convivencia no será un camino de rosas. Pronto descubrirán secretos y mentiras que muchos de ellos habían ocultado durante décadas. Un joven se unirá a ellos para ayudarles en las tareas domésticas y estudiar su peculiar comportamiento.
Sin ningún tipo de florituras, Robelin nos muestra los defectos y virtudes de unos personajes que, pese a sus imperfecciones, se ganan el cariño del espectador. El realizador galo se centra en el trabajo de sus actores y la creación de situaciones que oscilan entre lo dramático y lo cómico para ganarse al espectador. En algún caso roza el ridículo y en otros fuerza demasiado los elementos lacrimógenos, aunque el conjunto sea agradable.
Quizá resulta un tanto superficial en el tratamiento de asuntos como la muerte o las relaciones entre los ancianos y sus parientes, pero esta falta de profundidad tampoco molesta en exceso. No obstante, como ya hemos señalado, el punto fuerte de la película es un grupo de intérpretes en estado de gracia, donde sobresale Jane Fonda, que encarna sin histrionismos una mujer que oculta a su marido la enfermedad terminal que padece.
notas de cine
Los cinco protagonistas, dos parejas y un hombre, deciden vivir juntos en la casa de uno de ellos para superar en compañía sus achaques de salud y disfrutar del cariño que todos se tienen. Sin embargo, la convivencia no será un camino de rosas. Pronto descubrirán secretos y mentiras que muchos de ellos habían ocultado durante décadas. Un joven se unirá a ellos para ayudarles en las tareas domésticas y estudiar su peculiar comportamiento.
Sin ningún tipo de florituras, Robelin nos muestra los defectos y virtudes de unos personajes que, pese a sus imperfecciones, se ganan el cariño del espectador. El realizador galo se centra en el trabajo de sus actores y la creación de situaciones que oscilan entre lo dramático y lo cómico para ganarse al espectador. En algún caso roza el ridículo y en otros fuerza demasiado los elementos lacrimógenos, aunque el conjunto sea agradable.
Quizá resulta un tanto superficial en el tratamiento de asuntos como la muerte o las relaciones entre los ancianos y sus parientes, pero esta falta de profundidad tampoco molesta en exceso. No obstante, como ya hemos señalado, el punto fuerte de la película es un grupo de intérpretes en estado de gracia, donde sobresale Jane Fonda, que encarna sin histrionismos una mujer que oculta a su marido la enfermedad terminal que padece.
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En los festivales
'¿Y si vivimos todos juntos?' se presentó en los festivales de Arras, de Sarlat y de Locarno 2011.
Rodaje
El rodaje de la película tuvo lugar en la zona de París durante el verano de 2010.
Sin Moreau ni Rochefort
Cuando el proyecto se puso en marcha en 2006, Jeanne Moreau y Jean Rochefort fueron fichados para protagonizarlas, pero después de que la película se postergara durante cinco años, ninguno de los dos actores pudo participar en ella.
Alejándose de estereotipos
El actor Guy Bedos reconoce que lee los guiones que le llegan con "un lápiz y una goma en la mano", ya que el actor realiza numerosas sugerencias para la composición de su personaje. El realizador Stéphanie Robelin precisa que, en lo que concierne a la forma en la que se trata la vejez en la película, Bedos buscaba "alejarse de los aspectos penosos que rodean a su personaje, y centrarse en la historia de una pandilla de amigos que, entre muchos otros elementos, son viejos".
Dos formas de entender la vejez
Mientras que el actor Pierre Richard interpreta a un hombre que sufre de pérdida de memoria y que quiere pasar los últimos días de su vida de la manera más plácida posible, Geraldine Chaplin no puede callarse al hablar del tema central de la película: "Es terrible cuando uno envejece. La carrocería no da más de dí, el motor ya no funciona, pero dentro siguen habiendo cosas que continúan intactas como cuando eras joven".
La vejez desde un punto de vista realista
'¿Y si vivimos todos juntos?' tiene como pretensión romper con los clichés sobre el envejecimiento, como que la idea de que los mayores son más sabios debido a su edad o el miedo a la muerte. Los actores, cuando recibieron el proyecto, se vieron seducidos por el aspecto realista del mismo: Geraldine Chaplin precisa que: "Gracias a la cantidad increíble de arrugas que tengo, puedo permitirme interpretar un montón de papeles acordes con mi edad. El año pasado rodé cinco películas. Los viejos, me atrevo a decir, son gente como usted y como yo". Por su parte, Jane Fonda estuvo encantada de encontrar una película que no se regodeara en el resbalón hacia la decrepitud y que no olvidara la parte sensual de cada uno.
Dar la réplica a Jane Fonda
Stéphanie Robelin fue muy cuidadoso al trabajar con un reparto tan experimentado. Sin embargo decidió repetir las escenas de baile con Claude Rich. Cuando Pierre Richard fue puesto al tanto de este ensayo, le chocó el asunto: "¿Cómo? ¡Repites con Claude Rich! 'Pero si es un actor inmenso, y yo, yo que voy a interpretar al marido de Jane Fonda, no me haces repetir!". Un nuevo ensayo fue organizado... el director no podía creer que estos grandes actores se sintieran tan intimidados e inseguros...
Problemas para poner en marcha el proyecto
El comienzo del rodaje de la película no fue fácil. Después de que se pusiera en marcha el proyecto en 2007 y se echara para atrás, los inversores alemanes se reunieron para relanzarlo en 2008. Esto hizo que se produjeran algunas modificaciones: por ejemplo, el personaje de Dirk fue germanizado (por lo que se escogió a Daniel Brühl para interpretarlo). Sin embargo, el año siguiente tampoco pudieron reunirse las condiciones adecuadas para poner en marcha el rodaje, ya que los temas tratados en el largometraje (la vejez, la pérdida de memoria, el duelo, etc.), suscitaban muchas reticencias.
Como financiar el proyecto
Stéphane Robelin había realizado en 2004 la película 'Realmovie', "una modesta y excitante película", según su autor, rodada en cámara DV. Esta producción independiente, fuera del sistema, no le ayudó a encontrar financiación para su segundo proyecto, que no pudo terminar. El director se dijo "que había que tratar temas que interesaran a la sociedad", conservando una cierta ligereza y procurando emocionar.
Título provisional
'¿Y si vivimos todos juntos'? era al principio un título provisional, adoptado por el equipo esperando encontrar más adelante alguno más adecuado. Otros nombres barajados fueron: "Los viejos", "Hasta la Luna y por todas las partes de la Tierra"... Sin embargo, el director Stéphane Robelin creía que el título debía reflejar el carácter utópico de los años setenta, y que el primer título correspondía muy bien a este espíritu, así que terminó por llamarse así.


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