EL LIBRO
Los miserables (título original en francés: Les misérables) es una novela del político, poeta y escritor francés Victor Hugo publicada en 1862, considerada como una de las obras más conocidas del siglo XIX. La novela, de estilo romántico, plantea a través de su argumento un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión. El autor confesó que se había inspirado en Vidocq, criminal francés que se redimió y acabó inaugurando la Policía Nacional francesa, para crear a los dos protagonistas y que la historia de su país le había inspirado para situar el contexto histórico: por ello, los personajes viven la Rebelión de junio (1830) y los posteriores cambios políticos. Además, el autor analiza los estereotipos de aquel momento y muestra su oposición a la pena de muerte. En definitiva, esta novela es una defensa de los oprimidos, vivan en el lugar y momento histórico que vivan.
LA MÚSICA
La historia del musical Los miserables empezó en 1978, cuando los compositores franceses Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg empezaron a trabajar en una adaptación musical de la obra de Víctor Hugo.
La idea nació durante una visita de Boublil a Londres. Después de ver la reposición de “Oliver!”, una producción de Cameron Mackintosh (que no tenía ni idea de lo que iba a pasar años después), Boublil se dio cuenta de que el personaje del Ingenioso Tramposo le recordaba a Gavroche, el golfillo relacionado con la rebelión estudiantil en la obra de Víctor Hugo. Acababa de plantarse la semilla de
EL DISCO
Los miserables. El álbum conceptual de Boublil y Schönberg salió al mercado en 1980 y se vendieron nada menos que 260.000 copias. En septiembre de ese año, el director francés Robert Hossein plasmó la música en un espectáculo en el Palacio de Deportes de París visto por más de 500.000 personas.
Unos dos años después, el joven director húngaro Peter Farago llevó el álbum conceptual a Mackintosh y le propuso realizar una versión en inglés de Los miserables a los escenarios. El productor comprendió inmediatamente que se trataba de algo muy especial, y se puso en contacto con Boublil y Schönberg. A pesar de que Mackintosh no hablaba francés de forma fluida, se quedó fascinado: “La música contaba la historia, era increíble. Me bastó con oír cuatro canciones para saber que quería producirlo, me entusiasmó”.
El productor estaba decidido a que Boublil y Schönberg siguieran formando parte del proceso. Reunió a un equipo brillante con Trevor Nunn y John Caird como directores y James Fenton como letrista. Este último fue sustituido más tarde por Herbert Kreztmer, pero dio forma al espectáculo.
LA OBRA TEATRAL
Los miserables se estrenó en Londres, en el Barbican Theatre, el 8 de octubre de 1985; pasó al Palace Theatre el 4 de diciembre de 1985 y al cabo de 19 años, el 3 de abril de 2004, se trasladó a su hogar actual, el Queen’s Theatre. Cuando la obra celebró su vigésimo primer aniversario en Londres el 8 de octubre de 2006, se convirtió en el musical que más tiempo había estado en cartel en el mundo entero, superando a “Cats” en el West End londinense. En enero de 2010, la producción del West End batió otro récord al llegar a las diez mil funciones. La obra ha sido vista por más de sesenta millones de espectadores en 42 países y en 21 idiomas, y se ha convertido sin duda alguna en uno de los musicales más populares de la historia, con nuevas producciones estrenándose continuamente en el mundo.
Para explicar este fenómeno, el productor Cameron Mackintosh dice: “Los miserables es una de las grandes obras de la literatura mundial. Víctor Hugo creó personajes y describió situaciones universales que encajan en cualquier época. Si a eso se le añade la fuerza de la música compuesta por Claude-Michel Schönberg y las letras originales en francés de Alain Boublil, así como el fantástico y atemporal estilo del letrista Herbet Kretzmer, es fácil comprender el éxito del espectáculo”.
Durante esos años, fueron muchos los cineastas que propusieron al productor teatral llevar la obra a la gran pantalla. Es más, los derechos cinematográficos se vendieron hace 25 años, poco después del estreno en Broadway, pero la opción caducó y Mackintosh los recuperó. Decidió esperar hasta que llegó la oportunidad de trabajar con la productora más conocida y prolífica del Reino Unido, Working Title Films. Tim Bevan y Eric Fellner llevaban algún tiempo interesados en producir el musical, pero su interés no se despertó realmente hasta que Eric Fellner se encontró por casualidad con Nicholas Allot, el ejecutivo de operaciones de Cameron Mackintosh Ltd. Poco después, ambos productores se reunieron con Mackintosh y empezaron a hablar muy seriamente de la posibilidad de adaptar Los miserables a la gran pantalla.
“Convertir el mayor musical teatral en un musical para la gran pantalla era una tarea intimidante”, reconoce Eric Fellner. “Pero también conllevaba el privilegio de trabajar con un material muy querido por el público, así como la oportunidad de trabajar con los creadores del espectáculo”.
LA PELICULA:
Título: Los miserables
Título original: Les Misérables
Dirección: Tom Hooper
Guión: William Nicholson
País: El Reino Unido
Año: 2012
Duración: 157 min.
Género: Drama, Musical
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Reparto: Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Russell Crowe, Hugh Jackman, Helena Bonham Carter, Sacha Baron Cohen, Eddie Redmayne, Dee Bradley Baker, Samantha Barks, Ignacio Guirado, Aaron Tveit, Colm Wilkinson, George Blagden, Hadley Fraser, Kerry Ingram, Daniel Huttlestone, Bertie Carvel, Isabelle Allen, Frances Ruffelle, Freya Parks, Marc Pickering, Patrick Godfrey, Michael Sarne, Alistair Brammer, Mark Donovan, Fra Fee, Ella Hunt, Sophie Ellis, Kerry Ellis, Tim Downie, Shonn Gregory, Leslie Csuth, Linzi Hateley, Jean-Marc Chautems, Konstantine Kurelias, Ian Pirie, Killian Donnelly, Hugh Skinner, Ross McCormack, Jonny Purchase, Alfie Davis, Victoria Ley, Kelly-Anne Gower, Vanessa Page, Dick Ward, Adebayo Bolaji, Andy Sanderson, Kenton Hall, Caroline Sheen, Lily Laight, Gioacchino Jim Cuffaro, Gabriel Vick, Nancy Sullivan, Alison Tennant, Jackie Marks, Sara Pelosi, Olivia Rose Aaron, Ian Floodgate, Sam Parks, Iwan Lewis, Rosa O'Reilly, Robyn North, Julia Worsley, Stevee Davies, Alice Fearn, Martyn Mayger, Paul Leonard, Ivan Dani, Karol Steele, Gary Bland, Jos Slovick, Johnny Saunders, Mary Cormack, Adam Pearce, Jaygann Ayeh, Julie Vollono, David Morris, Matt Harrop, Russell Churcher, Jordan Stevenson, Romeo Julio, Jayne Read, Aurel Lazar, Andy Coxon
Web: www.lesmiserablesfilm.com
Distribuidora:Universal International Pictures
Productora: Working Title Films, Cameron Mackintosh Ltd.
Casting: Nina Gold Robert Sterne
Coproducción: Bernard Bellew
Departamento artístico: Alice Sutton, Amy Merry, Ben Munro, Benoît Tetelin, Brigitte Ward-Holmes, Cadi Helene Rowlands, Chris Peters, Daniel Thompson, Douglas Ingram, Gavin Fitch, Helen Dawson, James Hendy, Jane Harwood, Jon Marson, Julia Castle, Katie Turner, Ketan Waikar, Kristy Parnham, Lizzie Bravo, Malcolm Roberts, Mark Smith, Patrick Harris, Richard Van Den Bergh, Sandra Warner, Sophie Neil, Stephen Doyle, Steve Simmons, Terry Woods, Theofano Pitsillidou
Departamento de transportes: Chris Hammond, Dean Moran, Lee Edwards, Mark Cutler
Departamento editorial: Alison Carter, Angus Munro, Catherine Williams, Darren Rae, James Slattery, Lucy Mitra, Robert Scammell, Ruth Antoine
Departamento musical: Becky Bentham, Claude-Michel Schönberg, Gerard McCann, Herbert Kretzmer, John Warhurst, Robert Houston
Dirección: Tom Hooper
Dirección artística: Gary Jopling, Grant Armstrong, Hannah Santeugini, Su Whitaker
Diseño de producción: Eve Stewart
Efectos especiales: David 'Pinkie' Thomas, David Holt, Hugh Goodbody, Jamie Weguelin, Mark Holt, Mark Hutchinson, Martin 'Marty' McLaughlin, Paul McGuinness
Efectos visuales: Aurora Shannon, Brad Blackbourn, Craig Crane, Dan Newlands, Jason McDonald, Jennifer Kitching, Matt Sadler, Rhys Salcombe, Richard Bain, Robert John Davies, Sean Mathiesen, Tim Field, Tito Fernandes, Tze Ken Lim
Fotografía: Danny Cohen
Guión: William Nicholson
Letras: Herbert Kretzmer
Maquillaje: Alice Moore, Audrey Doyle, Chris Lyons, Julia Vernon, Julie Dartnell, Karen Cohen, Kristyan Mallett, Lisa Westcott, Malwina Suwinska, Michael Byrne, Nicola Buck, Patt Foad, Sarah Grispo, Sarah Hamilton, Simon Taylor, Sinead Sweeney, Victoria Warrington
Montaje: Chris Dickens
Música no original: Claude-Michel Schönberg
Novela original: Victor Hugo
Producción asociada: Thomas Schönberg
Producción ejecutiva: Angela Morrison, Liza Chasin
Producción en línea (Francia): Raphaël Benoliel
Sonido: Andrew Rowe, Arthur Fenn, Duncan Craig, James Gibb, Paul Schwartz, Robin Johnson, Simon Hayes
Texto adicional: James Fenton
Texto francés: Alain Boublil, Jean-Marc Natel
Vestuario: Camilla Bartholomew, Carlos Fontanarrosa, Caroline Nicholls, Cecilia Cafiero, Celia Yau, Esther Himer, Gemma Rasmussen, Harriet Kendall, Harry Hewitt, Henry Christopher, Ian Foweraker, Janine Cunliffe, Jason Airey, Jessica Gelpke, John Cowell, Jose Ruiz Dorado, Linda O'Reilly, Lucille Acevedo-Jones, Marco De Magalhaes, Marco Scotti, Margarethe Schmoll, Mia Gray Paco Degado Sally Turner, Sam Keyte, Sharon McCormack, Sheara Abrahams, Sonia Isla, Tim Aslam, Timothy Hodson, Tracy McGregor
Hasta que no escogieron a un director, los productores no sabían qué miembros del equipo original participarían en el proyecto. Sin embargo, creyeron que un guionista debía adaptar la obra teatral a la gran pantalla. Poco tiempo después de esa primera reunión, se encargó a William Nicholson que escribiera el guión. Debra Hayward, exdirectora del departamento de producción de Working Title Films, que ha vuelto a colaborar con la empresa para producir Los miserables, explica por qué escogieron a Nicholson: “Sabíamos que Bill era la persona idónea. Habíamos trabajado antes con él, le conocíamos. Además de tener un gran don dramático, también entiende de música”.
William Nicholson, nominado a dos Oscar por los guiones de Gladiator/(El gladiador) y Tierras de penumbra, había trabajado anteriormente con Working Title Films en la épica Elizabeth: La edad de oro. “Creo que tenía la suficiente experiencia como para hacerme con el musical y trasladarlo a la pantalla”, explica el guionista. “Ha sido un trabajo fascinante porque he visto el espectáculo muchas veces y me encanta. La experiencia teatral es muy fuerte y se basa sobre todo en la música, mientras que la película es más naturalista, más realista y creíble. Mi trabajo fue reforzar la trama”.
Cameron Mackintosh no quería que el musical pasara tal cual a la gran pantalla; la película debía tener vida propia. “Nuestro trabajo consistía en afianzar su existencia y en convencer al público de que desea verla”, explica Eric Fellner. “Pero al mismo tiempo, lo que significa el musical debía estar en cada fotograma de la película. Queríamos mantener lo que Cameron describía como el ADN del musical, la razón por la que atrae a tanta gente en todo el mundo”.
Parece ser que los astros se pusieron de acuerdo para que los productores y el director coincidieran. Tom Hooper se interesó por el proyecto incluso antes del increíble éxito internacional de la oscarizada El discurso del rey. Cuando se enteró de que Nicholson, con el que estaba trabajando en otro proyecto, estaba escribiendo una adaptación de Los miserables, no dudó en ponerse a la cabeza del proyecto. No había visto el musical y le interesaba el periodo en que transcurre la historia. “Fui a ver el musical un caluroso día de agosto”, dice. “Hubo tres o cuatro momentos en que sentí auténticos escalofríos, era tremendamente emotivo. Me sorprendió que las melodías fueran tan pegadizas, no podía sacármelas de la cabeza. Claude-Michel supo tocar algo muy profundo dentro de nosotros con la música”.
Fue entonces cuando Tom Hooper conoció a Debra Hayward, que aún trabajaba en Working Title Films como directora del departamento de producción. “La suerte quiso que Tom viniera a vernos justo cuando William Nicholson acababa de entregarnos el guión”, dice. “Lo leyó, le gustó y decidió que quería dirigir la película”.
“Tom Hooper siempre encabezó la lista”, añade Eric Fellner. “No nos pusimos en contacto con ningún otro director. Es apasionado, entregado, cuida mucho los detalles y no le asusta el trabajo”.
El director explica que la historia le atrajo por varias razones: “El discurso del rey había emocionado a muchos espectadores en todo el mundo y quería que mi siguiente película fuera aún más emotiva”. Leyó el guión durante un vuelo entre Londres y Los Ángeles, y acabó con lágrimas en los ojos. “Me había emocionado con el musical, y el guión tuvo un efecto similar, lo que me hizo pensar que era una oportunidad única para hacer una película realmente conmovedora. Me sentí profundamente atraído por la extraordinaria historia y la trascendencia de la música”.
A pesar de la fuerza del material con que se trabajaba, hubo que basarse en la novela para rellenar algunos agujeros que en el escenario no tienen importancia, pero que sorprenderían en la pantalla. Debra Hayward lo explica: “Tom recurrió a la novela en numerosas ocasiones. La adaptación cinematográfica fue mucho más difícil de lo que parecía en un principio. Cada vez que surgía un problema, Tom recurría a la novela para encontrar la solución. Incorporar algunos de los grandes elementos de la historia original sin afectar a la arquitectura de la partitura fue uno de los retos con que más disfrutó durante la adaptación”.
“Es una obra maestra colosal”, dice el realizador. “Fue la excusa perfecta para leerla una y otra vez. Tuvimos que adaptar el musical para pasarlo al cine, y Cameron, Claude-Michel y Alain me dieron su permiso para hacerlo. Ninguno de los tres quería que la película fuese una mera filmación del musical; me pidieron que lo reinterpretara para conseguir una auténtica película. Es lo que más me entusiasmó. La música de Claude-Michel es brillante, las letras de Alain y de Herbie tienen la suficiente fuerza para permitir el cambio a la gran pantalla. El musical es muy elástico, y la obra, como cualquier gran libro, permite jugar con el significado y el ritmo”.
En la primera versión de William Nicholson, las canciones estaban intercaladas entre los diálogos. “Todo el material nuevo que se le había ocurrido a Bill y todo lo que yo había sacado de la novela y quería añadir se había traducido en diálogos”, explica el director Tom Hooper. “Sin embargo, el musical no tiene partes habladas. Después de pensarlo mucho, decidí que quería respetar el formato del musical. Quería crear una realidad alternativa en la pantalla para que los personajes se comunicaran cantando. Pedimos al equipo creativo original, a Claude Michel Schönberg, Alain Boublil y Herbie Kretzmer, que se unieran a la redacción del guión, que escribieran letras nuevas, crearan una estructura musical nueva y que incluso compusieran una nueva canción (“Suddenly – De pronto”), inspirándose en los diálogos de Bill. Fue fascinante volver a la creación del musical para llevarlo a la pantalla”.
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