Título: Si de verdad quieres...
Título original: Hope Springs
Dirección: David Frankel
País: Estados Unidos
Año: 2012
Duración: 100 min.
Género: Drama, Romance, Comedia
Reparto: Meryl Streep, Tommy Lee Jones, Steve Carell, Jean Smart, Ben Rappaport, Marin Ireland, Patch Darragh, Brett Rice, Becky Ann Baker, Elisabeth Shue, Charles Techman, Daniel Flaherty, Damian Young, Mimi Rogers, Ann Harada, Jack Haley, Susan Misner, Hampton Clanton, John Srednicki, Madeline Ruskin, Lee Cunningham, Paul Jude Letersky, Rogina Bedell-O'Brien, Stephen Lee Davis, Kayla Ruhl, Jamie Christopher White, Anita Storr, John Franchi, Bill Ladd, Bob Dio, Mary A. DeBriae, Rose Ciardiello, Alexis Tarasevich
Distribuidora:Aurum Producciones
Productora: Escape Artists, Mandate Pictures, Management 360
Presupuesto: 30.000.000,00 $
Casting: Barbara McNamara Margery Simkin
Coproducción: Kelli Konop
Departamento artístico: Adam Goodnoff-Cernese, Dan DeTitta, Diem Hoang, Fred Merusi, Gary Cergol, Gerald DeTitta, Gerard J. Furey, Ginger Ingram LaBella, Heather Harris, Joel Weaver, Judy Gurr, Michael Auszura, Nora Kasarda, Sophia Vasilakis, Steve Gallo, Tommy Allen
Departamento editorial: Christopher Rand, Darrell R. Smith, Joe Gawler, Molle DeBartolo
Departamento musical: Bryan Carrigan, Chris Fogel, Giona Ostinelli, Julia Michels, Nancy Allen, Tim Starnes, Victor Pesavento
Dirección: David Frankel
Dirección artística: Patricia Woodbridge
Diseño de producción: Stuart Wurtzel
Efectos especiales: J.C. Brotherhood
Efectos visuales: Jd Yepes
Fotografía: Florian Ballhaus
Guión: Vanessa Taylor
Maquillaje: Diane Dixon, Erika Abberton, J. Roy Helland, Jerry Popolis, Joanna McCarthy, Linda Kaufman, Louise McCarthy
Montaje: Matt Maddox, Steven Weisberg
Música: Theodore Shapiro
Producción asociada: Chris Coggins, Lance Johnson
Producción ejecutiva: Jason Blumenthal, Jessie Nelson, Nathan Kahane, Steve Tisch
Producción en línea: Brian Bell
Sonido: Dann Fink, Danny Michael, Kira Smith, Rick Chefalas, Steven Visscher, Tom Fleischman, Wyatt Sprague
Vestuario: Ann Roth Colleen Ehrlich, David Davenport, Donna Maloney, Martha Smith
Sinopsis
El aclamado cineasta David Frankel, responsable de títulos como 'El diablo viste de Prada', 'El gran año' o la exitosa serie de televisión 'Sexo en Nueva York', dirige esta comedia con tintes dramáticos donde un matrimonio decide recibir asesoramiento matrimonial para evitar el hundimiento de su relación.
Kay, encarnada por Meryl Streep ('El atardecer' y 'Mamma Mia! La película'), lleva más de treinta años casada con Arnold (interpretado por Tommy Lee Jones, 'The Company Men' y 'Men in Black 3'). Durante todo este tiempo compartiendo sus vidas, ambos han sido miembros de una pareja fiel y feliz sumergida en una perfecta estabilidad. A pesar de irradiar una destacable conexión y armonía como matrimonio adulto y consolidado, Kay añora la chispa y la pasión características de los primeros momentos de una relación. Cansada de la monotonía y el aburrimiento de su compromiso, y en búsqueda de la lujuria perdida, la protagonista decide acudir a un especialista que asesore su matrimonio y reavive la espontaneidad y el deseo. Casualmente, Kay se informa de una sesión de orientación matrimonial impartida por un famoso y respetado sexólogo (Steve Carell, 'Crazy, Stupid, Love' y la serie de televisión 'The Office') que tiene lugar en un pequeño pueblo llamado Hope Springs.
Emocionada con la nueva oportunidad que se presenta para su pareja, decide convencer a Arnold para acudir el próximo fin de semana a Hope Springs con el objetivo de evitar el fracaso de su matrimonio. Este viaje no le resultará nada fácil ya que su marido, un hombre de rutina y testarudo, se muestra en contra de la terapia. El verdadero desafío aparecerá a medida que la pareja vaya liberando sus obsesiones y tensiones acumuladas y comiencen entonces, a hacer todo lo posible por encender la llama que les unió años atrás.
Kay, encarnada por Meryl Streep ('El atardecer' y 'Mamma Mia! La película'), lleva más de treinta años casada con Arnold (interpretado por Tommy Lee Jones, 'The Company Men' y 'Men in Black 3'). Durante todo este tiempo compartiendo sus vidas, ambos han sido miembros de una pareja fiel y feliz sumergida en una perfecta estabilidad. A pesar de irradiar una destacable conexión y armonía como matrimonio adulto y consolidado, Kay añora la chispa y la pasión características de los primeros momentos de una relación. Cansada de la monotonía y el aburrimiento de su compromiso, y en búsqueda de la lujuria perdida, la protagonista decide acudir a un especialista que asesore su matrimonio y reavive la espontaneidad y el deseo. Casualmente, Kay se informa de una sesión de orientación matrimonial impartida por un famoso y respetado sexólogo (Steve Carell, 'Crazy, Stupid, Love' y la serie de televisión 'The Office') que tiene lugar en un pequeño pueblo llamado Hope Springs.
Emocionada con la nueva oportunidad que se presenta para su pareja, decide convencer a Arnold para acudir el próximo fin de semana a Hope Springs con el objetivo de evitar el fracaso de su matrimonio. Este viaje no le resultará nada fácil ya que su marido, un hombre de rutina y testarudo, se muestra en contra de la terapia. El verdadero desafío aparecerá a medida que la pareja vaya liberando sus obsesiones y tensiones acumuladas y comiencen entonces, a hacer todo lo posible por encender la llama que les unió años atrás.
Dirigió el gran éxito "El diablo viste de Prada", protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway. Asimismo, dirigió la serie de HBO "El séquito", por la cual fue nominado a un Emmy en 2005. Antes de trabajar para HBO, dirigió la famosa serie "Sexo en Nueva York" y "Hermanos de sangre", consiguiendo esta última serie seis premios Emmy, incluido el de Mejor Director. Hijo de Max Frankel, antiguo editor ejecutivo y posteriormente columnista de The New York Times, David Frankel acariciaba la idea de convertirse en humorista político. Tras graduarse en Harvard, su primera tarea profesional fue un artículo para Esquire sobre John McEnroe, estrella del tenis contra la que Frankel había competido en el instituto. Frankel empezó escribiendo para la televisión, debutando con "The Ellen Burstyn Show", una comedia de situación de ABC que se estrenó en 1986 y de breve emisión. Junto a Norman Steinberg, escribió, dirigió y fue co-productor ejecutivo de la sitcom "Doctor, Doctor" (1989-91), de CBS, protagonizada por Matt Frewer. La serie giraba en torno a un ferviente pero excéntrico médico, y obtuvo muy buenas críticas aun cuando gran parte de la audiencia nunca llegó a descubrirla. En 1991, Frankel y Steinberg crearon "Teech", de nuevo una sitcom de corto tiempo de emisión, en este caso de CBS y protagonizada por Phill Lewis en el papel de un profesor de música. Al año siguiente, Frankel creó, escribió y dirigió "Grapevine" (CBS), muy bien recibida por la crítica y cuya trama giraba en torno a las relaciones personales. Frankel dio el salto a la gran pantalla en 1990 junto a Steinberg, escribiendo ambos "Funny About Love", protagonizada por Gene Wilder, que interpretaba a un dibujante deseoso de ser padre. Continuó su carrera con el guión de "Contra reloj" (1993), sobre la vida de un encargado del equipaje en un aeropuerto. Frankel volvió a la televisión durante un período en 1996, encargándose de escribir el frustrado episodio piloto de una comedia de situación para ABC protagonizada por Bebe Neuwirth llamada "Dear Diary", que más tarde se estrenó como cortometraje y consiguió un Oscar.
Anécdotas
La dirección
En el año 2010, cuando la película fue anunciada por primera vez, además de presentarse a Jeff Bridges como actor principal, la dirección corría a cargo de Mike Nichols ('Closer' y 'Friends With Kids'). Más tarde Mike fue sustituido por David Frankel ('El diablo viste de Prada' y 'El gran año'), quien ya se quedó como director oficial de la película.
¿Quién quiere ser el marido de Meryl Streep?
Antes de que Tommy Lee Jones aceptara interpretar al marido circunspecto de Meryl Streep en la película, era Jeff Bridges quien debía encarnar al personaje de Arnold Soames. Cuando el actor rechazó el papel fueron tanteados James Gandolfini y Philip Seymour Hoffman. En cuanto a la realización, no siempre iba a ser dirigida por David Frankel, sino por el laureado Mike Nichols
LA PRODUCCIÓN
Si de verdad quieres… está ambientada fundamentalmente en Maine, con unas cuantas escenas en Omaha, pero se rodó enteramente en el estado de Connecticut. Las primeras tres semanas de rodaje se llevaron a cabo a las afueras de South Norwalk, dentro de una antigua fábrica transformada temporalmente en un plató cerrado (desde entonces, ha sufrido una nueva reconversión tras la que ha pasado a ser una enorme pista cubierta de hielo). Allí, Stuart Wurtzel, diseñador de producción de la película, diseñó un espacioso y luminoso set de rodaje para el despacho del Dr. Feld y otros decorados interiores.
Tras el rodaje de las escenas de terapia, Meryl Streep y Tommy Lee Jones se pusieron a filmar las escenas que mostraban a los Soames en su hogar de Omaha, en el motel de Maine y en su habitación de un romántico hostal de pueblo. Varias de estas escenas recogían los torpes y embarazosos intentos de la pareja de conseguir algo de intimidad. “Las escenas de dormitorio de cualquier tipo siempre son complicadas, porque intentas sugerir una ilusión de privacidad e intimidad pero, en realidad, si retrocedieras un poco, te encontrarías con una cámara enorme y 16 personas apretadas en un espacio muy reducido, y alguien sujetando un micrófono enorme sobre la cama. No tiene ni un ápice de privado ni íntimo”, observa Frankel. “Aun así, evidentemente, los grandes actores son capaces de hacer que parezca sumamente personal y verdaderamente emotivo. Así que nuestro trabajo consiste en estorbar lo menos posible y crear un ambiente que permita mostrar las emociones más auténticas que podamos”.
Para el hogar de los Soames, Wurtzel y sus localizadores de exteriores encontraron la casa perfecta en la manzana perfecta, ligeramente apartada, en Darien, Connecticut. Tenía una gran cocina abierta con mucho espacio y la vista adecuada del barrio por las ventanas.
Stonington, Connecticut, hace las veces del pueblo ficticio de Great Hope Springs, donde el Dr. Feld organiza sus retiros. Stonington es la localidad más al este de Connecticut antes de llegar a la frontera con Rhode Island, un encantador pueblo de pescadores que se adentra en el mar en una minúscula península, a kilómetros de cualquier carretera interestatal. Fundado durante la era colonial, cuenta con gran número de estructuras de estilo victoriano, colonial y neogriego en el National Register of Historic Places (Registro Nacional de Lugares Históricos). Con preciosas zonas verdes a cada extremo de la calle mayor, maravillosas vistas del mar y su propia flota pesquera y langostera, resultó el lugar perfecto para hacer las veces del pueblo ficticio de Great Hope Springs, Maine. “Era perfecto”, recuerda Frankel. “Era un pueblecito minúsculo, pero tenía todos los elementos que necesitaba nuestra historia –el hostal en el centro del pueblo, una casa estupenda que convertimos en la del Dr. Feld, un restaurante– incluso había a las afueras del pueblo un hotel económico donde se alojan Arnold y Kay para ahorrar algo de dinero.
“Me gustaba Stonington porque era un sitio real, un pueblo con vida”, plantea Wurtzel. “No daba la sensación de estar demasiado aburguesado. Todavía cuenta con una industria pesquera muy activa; todavía hay postes de teléfono y tendidos telefónicos, y todavía está abarrotado de una gran mezcla de diversos estilos arquitectónicos históricos. Ha aguantado mucho y no tiene aspecto de haber sido construido ayer”.
Wurtzel y su equipo realizaron varios cambios temporales a Stonington para convertirlo en Great Hope Springs. Stonington no tiene ninguna sala de cine así que, para la escena clave en la que Kay y Arnold van a ver una película, diseñó y añadió una marquesina a uno de los edificios de Water Street. Un par de escaparates vacíos se convirtieron en una chocolatería y una ferretería, y el restaurante Noah’s —elegido en 2011 mejor restaurante de barrio de Connecticut por la revista Connecticut— se convirtió en la cafetería Nor’easter, decorada en el exterior con un mural propio de los años 50 y en su interior de manera exuberante y ‘kitsch’ con motivos de mariscos.
El viejo hostal al que van Kay y Arnold a cenar y pasar la noche fue en realidad una mezcla de tres lugares distintos. El exterior era un hostal real en Water Street, en Stonington, el comedor se encontraba en una mansión a menos de un kilómetro de distancia, en el otro extremo del pueblo, y la habitación de invitados de arriba se rodó en un plató cerrado.
Durante el rodaje en Stonington, los habitantes del lugar acudían no solamente para observar, sino que también tuvieron ocasión de participar como extras.
LA PELÍCULA
Vanessa Taylor, autora del guión, que fue incluido en la “Black List (lista negra)” de los mejores guiones sin producir, elaborada por miembros de la industria, recuerda que sacó su inspiración de todas esas grandes preguntas. “Había estado pensando en el matrimonio y cómo la gente mantiene viva la pasión y la sexualidad en un matrimonio de larga duración”, aduce. “Había estado leyendo sobre el asunto y sobre la terapia matrimonial. Y empecé a pensar cómo sería intentar recuperar la chispa cuando realmente nunca la tuviste en primer lugar. Sobre todo desde el punto de vista de una mujer; si no te sintieras cómoda contigo misma y con tu sexualidad, de cuánto valor tendrías que hacer acopio para dar un paso al frente y decir: ‘Nuestro matrimonio está bien, pero no es suficiente. Quiero más. Me merezco algo mejor’”.
“No me he casado nunca, pero desde luego he tenido relaciones en las que se ha ido produciendo un distanciamiento”, prosigue Taylor. “Me sorprendió lo mucho que cuesta recuperarse de eso. Parece como si, de algún modo, deberías poder salvar ese abismo que os separa. Eso fue en parte lo que me motivó para escribir esta historia, quería saber si estas personas podían recuperarse de esto”.
El productor Guymon Casady asegura que Taylor posee un estilo muy característico: “Es muy perspicaz y posee una capacidad increíble para escribir personajes dotados de gran profundidad y detalle”.
Cuando el productor ejecutivo Nathan Kahane leyó por primera vez el guión de Vanessa Taylor, se sintió muy identificado con los personajes de Kay y Arnold. “Siempre hay obstáculos que superar en un matrimonio”, asegura. “Si de verdad quieres… examina lo fácil que es dejar que la magia se desvanezca y lo difícil que puede resultar recuperarla. Me gustó el guión desde el primer momento. Es una historia universal”.
Fue el productor Guymon Casady, socio fundador de Management 360, quien dio los primeros pasos para conseguir que Si de verdad quieres… llegara a ver la luz del día. Casady recuerda sobre cómo llegó inicialmente a sus manos el guión: “Mi mujer, Robyn, que también es guionista, conoció a Vanessa Taylor en una barbacoa y, a raíz de ello, Vanessa le pasó a Robyn el guión de Si de verdad quieres… Una semana después, Robyn y yo estábamos en la cama leyendo y ella estaba absorta en el guión. Cuando lo terminó, se volvió a mí y me dijo: ‘Sé que es tarde, pero tienes que leer este guión. Es fenomenal’. Lo leí esa misma noche y me encantó, así que decidí que quería sacarlo adelante como productor para Film 360, nuestra rama de producción cinematográfica. Pero Robyn merece buena parte del crédito, porque tiene mucho ojo y fue ella la que descubrió inicialmente el guión”. Casady se puso en contacto con Taylor y le comentó lo mucho que le había encantado el guión y que quería producirlo. Casady habló después con el productor Todd Black para que se incorporara al proyecto, y Black se encargó de ponerlo en marcha con el productor ejecutivo Nathan Kahane, de Mandate Pictures. Black, Casady y Kahane se ocuparían después de buscar al director David Frankel y al reparto.
Esta película supone para David Frankel, director también de “El Diablo viste de Prada”, la ocasión de volver a colaborar con Meryl Streep. “David comprendió que se trataba de una historia íntima y al mismo tiempo universal”, comenta Black. “No es nada fácil, conseguir un equilibrio entre esos momentos, es fácil hacerlo demasiado grande o demasiado personal. Pero David entendía cómo hacer que esos momentos funcionaran en ambos aspectos”.
“Como Si de verdad quieres… es un material tan íntimo y personal, Meryl y yo sabíamos que necesitaba un director con quien se sintiera completamente cómoda”, sostiene Black. “me parecía que David Frankel encajaba perfectamente. Por suerte, reaccionó de manera muy positiva al material desde el primer momento y, a partir de ahí, todo cuajó muy rápido”.
“David entendía muy bien la obra”, asevera Casady. “Para él, trataba sobre el anhelo, pero también tenía que mantenernos en vilo preguntándonos si la relación entre estas dos personas saldría finalmente adelante. Su colaboración con Meryl en ‘El Diablo viste de Prada’ fue tan fructífera que nos pareció perfecto reunirlos”.
“Lo que saben hacer los directores realmente buenos –lo que hace David– es conseguir que sientas que todo es posible y que nada de lo que puedas hacer está mal”, comenta Streep. “Puedes arriesgarte con él, puedes crear una persona que sea real, pero quizá diferente de lo que has hecho antes. Te da total libertad”.
“David puede orientar a sus actores en una dirección distinta si lo considera necesario, pero confía implícitamente en ellos para que exploren sus personajes”, señala Steve Carell. “Es generoso y te apoya mucho, y consigue que te abras a todo tipo de distintas posibilidades y puntos de vista sobre tu personaje”.
“Las películas de David tocan la fibra sensible de los espectadores porque la comedia surge de manera natural de cada personaje”, plantea Kahane. “No lo fuerza, deja que sus actores descubran los momentos auténticos y divertidos, y los anima a descubrir la verdad de esos momentos. Cuando la química entre los actores transmite autenticidad, sus diálogos resultan más cercanos para los espectadores y allí es donde se encuentra la buena comedia”.
Frankel afirma que contar con Meryl Streep, Tommy Lee Jones y Steve Carell para dar vida a los personajes resultó clave para contar la historia. “Se trata de actores extraordinarios, que hablan el mismo idioma, por decirlo así”, explica. “Se sintieron todos muy cómodos unos con otros desde el primer momento, y entendieron perfectamente a los personajes. Me gustaría decir que fue fácil. Sé que ellos trabajaron muy duro. Pero a mí me facilitaron mucho el trabajo”.
Meryl Streep, que interpreta a Kay, sostiene sobre su personaje: “Quiere animar un poco las cosas, quiere volver a conectar con Arnold de la manera en que lo estaban en sus primeros años. Ha emprendido una búsqueda, siente una insatisfacción, por lo que anda buscando respuestas, y las encuentra en el libro del Dr. Feld. No tardará en gastar su propio dinero para reservar un viaje al retiro de terapia del doctor en Maine”.
Aunque no es que sea precisamente fácil convencer a Arnold para que la acompañe. De hecho, únicamente consigue que suba al avión después de mucho insistir. “Para Kay, se trata de algo importante”, explica Black. “Así que le dice: ‘El vuelo sale mañana. Yo estaré en el avión’, y en ese momento puedes ver a esa mujer de Omaha, Nebraska, convertirse en un titán”.
“Desde el primer momento, teníamos todos claro que queríamos a Meryl Streep para este papel”, proclama Kahane. “Meryl –como hace siempre en cada una de sus interpretaciones– se mete de lleno en la piel de esta mujer y le da vida. Y consigue que parezca muy sencillo, cuando de hecho realiza un enorme trabajo de preparación para todos sus papeles”.
Frankel explica que Arnold ve el problema desde un punto de vista completamente opuesto al de su mujer. “A Kay le preocupa vivir el resto de su vida en esa situación fría e inhóspita. Le preocupa que pudiera seguir así permanentemente. Pero a Arnold, creo, le preocupa lo mucho que tiene que perder”, arguye. “Teme lo que pueda descubrir si empiezan a hacer preguntas: cómo han llegado hasta allí, por qué han acabado así. Tiene una línea de diálogo en la película, que dice algo así como: ‘temo que pueda pasar lo que seguramente pasa en todas las dichosas consultas de psicoterapeutas cada vez que entra una pobre pareja. Que dicen cualquier cosa porque alguien como usted se lo saca… y después no pueden retirarlo’. Y no quiere arriesgarse a que eso suceda”.
La reticencia de Arnold a reconocer siquiera que haya algún problema tiene gran parte de la culpa de la situación en la que se encuentran los personajes, pero Black asegura que los actores no muestran a los personajes como caricaturas encerradas en sí mismas, sino como seres humanos completos. “No pueden comunicarse entre ellos”, sostiene, “pero, con Meryl y Tommy interpretando esos papeles, puede sentirse todo lo que realmente se quieren Kay y Arnold, aunque no lo hayan expresado en mucho tiempo… o quizá nunca”.
“La química entre Tommy y Meryl funciona a la perfección”, asegura Kahane. “No sé cómo lo hacen, salvo por el hecho de que ambos son grandes actores: aportan su larga trayectoria, de modo que consiguen que se sienta el amor subyacente entre marido y mujer, que se ha ido desvaneciendo por falta de comunicación durante tanto tiempo. Lo sientes en sus momentos de silencio y cuando están hablando entre ellos. Sabes que saben todo lo que hay que saber el uno del otro, para bien o para mal”.
Steve Carell interpreta al Dr. Feld, el psiquiatra con la perspicacia necesaria para ayudar a Kay y a Arnold a volver a conectar. “Se especializa en terapia de pareja intensiva”, comenta Carell. Al documentarse sobre su papel, bromea: “Leí a Freud, Jung –a todos los grandes– y pasé siete años asistiendo a terapia, todo como preparación para este papel”.
Hablando más en serio, Carell aclara que el secreto de la magia del Dr. Feld es que no hay ninguna magia. “Es inteligente, escucha y ayuda a la gente a atar cabos por sí mismo”, explica. “Ni siquiera ofrece consejos concretos ni le dice a la gente qué hacer. Simplemente les ayuda a abrirse a nuevas ideas y a explorar cómo pueden ayudarse a sí mismos”.
“Steve es un excelente actor dramático”, afirma Black. “La gente se acuerda de él por su papel en ‘The Office’, o todas las comedias que ha hecho pero, cuando lo ves, por ejemplo, en ‘Pequeña Miss Sunshine’, compruebas que es un magnífico actor dramático. Dicho esto, como también es cómico, aporta una empatía al papel del Dr. Feld de la que otros actores no serían capaces”.
Para las secuencias de terapia, Frankel consideró que la mejor forma de conseguir escenas espontáneas, animadas, divertidas y graciosas era evitar un exceso de ensayos – o, en ciertos casos, cualquier tipo de ensayo. Para Carell, era algo que podía resultar intimidante, por motivos evidentes. “Imagina: te sientas frente a Meryl Streep y Tommy Lee Jones para una escena de nueve páginas, gritan: ‘¡Acción!’, y te pones en marcha. Hay cierto
componente de miedo, desde luego, creo que David quería ver si podía captar la mirada de pánico propia de un ciervo petrificado ante los faros de un coche, sobre todo de mí, pero también es divertido. Comprendo por qué David no quería ensayar en exceso; quería que pareciera algo más espontáneo y natural, no preparado de antemano. A veces, cuando ensayas demasiado, las ideas están ahí mismo, en lugar de tener que descubrirlas, que resulta más puro”.
Al final, las piezas encajan para dar como resultado una película que capta todos los altibajos de un matrimonio, según Black y Casady. “Daba la sensación de ofrecer una visión muy sincera de un matrimonio, tanto el dolor como el humor. Y nos gustó la idea de explorar un concepto tan universal como el matrimonio, que es tan claramente cercano. Siempre tuvimos la esperanza de que la historia sirviera para generar un debate social sobre el matrimonio, lo complicado que es y la cantidad de trabajo que exige por parte de todos para conseguir que funcione”

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